El sueño
No hay amor más puro
que el que une
a la piedra y el rocío
en la tormenta
Cuando él llega
con los pies desnudos,
ella lanza un suspiro
y se recuesta
en el pasto frío
o en la arena,
en el parque
o en las calles soñolientas
Entonces él la besa
lentamente,
como quien encuentra
un tesoro y no lo cuenta
a ninguno
pues teme (como no)
que de entre las manos
se le pierda
Qué amor más puro:
la piedra es el milagro,
el rocío la respuesta.
José Carlos Chávez Torres
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